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¿Cómo desarrollar nuestro potencial creativo?


Por: Gabriela Pinzón Plaza


“El coraje es solamente la acumulación de pequeños pasos”.
Gyorgy Konrád



En Armónico sabemos que la creatividad es una capacidad fundamental para responder a los desafíos de una sociedad en constante transformación, donde todo el tiempo surgen nuevos productos y desarrollos que en un mundo competitivo deben encontrar maneras de resaltar. Por eso, en esta ocasión compartimos algunas reflexiones y consejos para desarrollar el potencial de la creatividad. 


La creatividad es una las habilidades más esenciales en el ser humano, pero suele ser una capacidad que muchas veces desestimamos, no atendemos, ni buscamos mecanismos o situaciones para ponerla en práctica. Además, esta habilidad implica ciertas disposiciones para hacerla una práctica cotidiana como la curiosidad, la mente abierta, la imaginación y la resolución de problemas. (Education Scotland, 2017).


Para Gerard Puccio (2012) -profesor del Centro de estudios en creatividad de Buffalo State, la creatividad es una habilidad natural en el ser humano y es parte de las capacidades que le han permitido evolucionar y sobrevivir como especie. Este experto en creatividad explica que tenemos dos capacidades del pensamiento que son innatas: el pensamiento convergente y el divergente. 


El pensamiento convergente es el que nos permite colaborar con otros, crear normas y valores, convivir y compartir una cultura. Mientras que el pensamiento divergente es el creativo, el que nos permite transformar lo que nos rodea y generar nuevas ideas. En ocasiones el primero puede ser barrera para el segundo. Esto es porque el pensamiento convergente nos hace conformistas y nos hace estar cómodos con una situación familiar y permanente, con un status quo que posibilita una estabilidad. Esta disposición conformista puede evitar que deseemos cambiar e introducir ideas nuevas que transformen lo que nos rodea. Es decir, puede limitar la creatividad cuando está dirigida a un resultado desconocido. 

De acuerdo a Tom y David Kelley (2012), del Instituto de Diseño Hasso Plattner de la Universidad de Stanford, esa creatividad que todos reconocemos de la etapa de nuestra infancia cuando hacíamos preguntas extrañas, nos arriesgábamos, sentíamos curiosidad y experimentábamos con todo lo que nos rodeaba; se ve reducida al crecer, debido a la socialización y a la educación formal que nos hace sofocar el impulso creativo y ser más cautelosos. Puccio (2012) lo reafirma al citar al investigador de la creatividad Mark Runco quien dice que: “La mayoría de las experiencias educativas se enfocan en el pensamiento convergente, en encontrar la única respuesta correcta”. Esto lleva a que en nuestra etapa formativa se haya hecho muy poco por desarrollar el potencial creativo.



Entonces, al conformarnos con lo que nos es familiar, con lo que es correcto, atendemos más a nuestro pensamiento convergente, al conformista y tendemos a pensar que la capacidad creativa es de unos pocos. Sin embargo, como nos alienta el profesor Gerard Puccio, la creatividad es una habilidad en potencia que todos tenemos y podemos entrenar y ser deliberadamente provocada. Este experto en creatividad comparte dos estrategias para desarrollar la creatividad: aprender a suspender el juicio, para no descartar las ideas novedosas que se nos ocurran y apostar por la cantidad, es decir, generar la mayor cantidad de ideas.


Este sería el primer paso para activar nuestra creatividad y posibilitar que sea parte de nuestra cotidianidad, permitiendo que las ideas fluyan y no limitarlas al -rápidamente- oponerle pensamientos sobre el por qué no sería posible. Esta fluidez permitirá otras formas de relacionarnos con el conocimiento, la resolución de los problemas y con la complejidad de la vida pues la creatividad es la que nos permite encontrar nuevas formas y mejores de habitar el mundo. 


No obstante, con esta nueva disposición no basta. Para Tom y David Kelley (2012) salir de la zona de confort que bloquea la creatividad, requiere de recuperar la confianza creativa, para lo cual necesitamos superar cuatro miedos: el miedo a lo desconocido, el miedo a ser juzgado, el miedo a dar el primer paso y el miedo a perder el control.




El miedo a lo desconocido se refiere a aquello que nos incomoda, que no nos es familiar y que por ello acercarnos nos provoca incertidumbre y temor a que las cosas dejen de ser como creemos que deben ser. Para superar este miedo los Kelley proponen empezar por la incomodidad, permitirnos poco a poco encontrarnos con aquello que vemos como diferente o contrario a nosotros, ya sean otras personas, situaciones o conocimientos. Explorar y experimentar, como lo hacíamos de niños.



Otro miedo que limita nuestra creatividad es a sentirnos juzgados cuando proponemos una idea que se salga de lo convencional y que pueda ser disruptiva. Solemos autoeditarnos, dejando de lado ideas potencialmente creativas porque tenemos miedo a que nos vean fracasar Por eso preferimos atenernos a ideas seguras. Pero, no podemos ser creativos si nos censuramos constantemente. Y aquí la estrategia de Puccio de aplazar el juicio y permitir que fluyan las ideas es la que nos va a permitir superar este miedo. 


Para ello Tom y David Kelley (2012) también ofrecen algunas alternativas: Tener siempre a mano un cuaderno donde anotemos ideas, llevarlo siempre con nosotros y tener el hábito de anotar todas las que nos fluya. También, podemos programar momentos en blanco, caminar sin rumbo fijo, contemplar lo que nos rodea sin un propósito fijo, para soñar despiertos; de esta manera despejamos nuestra mente y la preparamos para que surjan nuevas ideas. Otra práctica que podemos implementar cuando necesitemos pensar en una idea para resolver una situación o problema puntual es tender a no buscar una sola respuesta, plantear 100 ideas en vez de diez. Por último, cambiar nuestro lenguaje, cambiar el “no se puede” por un quizá y siempre empezar a ver el lado positivo de una idea antes de desestimarla, mejor transformarla.




En cuanto al miedo a trazar un nuevo camino o a salir de un flujo de trabajo predecible, es decir, dar el primer paso, Tom y David Kelley (2012) proponen que en vez de planear ampliamente como ejecutar una nueva idea, empezar a desarrollarla por partes, compartimentarla en acciones sencillas, en llevarla a cabo mediante pequeños pasos e iniciar sin esperar a que llegue el momento y las condiciones ideales.




Por último, el miedo a perder el control se supera entregándolo. La creatividad se potencia aún más cuando se trabaja en colaboración con otros y se tiene la humildad de dejar de lado las ideas que no han funcionado y a aceptar otras así no sean nuestras. Superar este miedo implica buscar oportunidades para ceder el control y aprovechar diferentes perspectivas.



REFERENCIAS

¿Cómo desarrollar nuestro potencial creativo?



Education Scotland. (2017). What are creativity skills? https://education.gov.scot/media/viaizxvd/cre24-what-are-creativity-skills.pdf


Kelley, T. & Kelley, D. (Diciembre, 2012). “Reclaim Your Creative Confidence”. Harvard Business Review. https://hbr.org/2012/12/reclaim-your-creative-confidence


Puccio, G. J. (Diciembre, 2012). Reativity as a Life Skill: Gerard Puccio. [Video]. Conferencias TED. https://www.youtube.com/watch?v=ltPAsp71rmI 


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