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Agilidad emocional = éxito organizacional





Cristian Gómez Valderrama

Comunicador social y periodista


Más que por una necesidad económica, obligación personal u obtener estatus social, trabajar o realizar cualquier labor debería hacerse por pasión, motivación y gusto; pues esto también está relacionado al éxito. Cuando un equipo de trabajo realiza las cosas con entusiasmo es más probable que las personas aporten todo su conocimiento, creatividad y capacidad para alcanzar los logros; en cambio, cuando ven su empleo como obligación, desarrollan las labores simplemente para cumplir, lo que afecta la calidad del resultado. Teniendo presente esto, es importante que los líderes presten atención a las emociones y sentimientos de su equipo.


Las personas somos seres emocionales y nuestro rendimiento o acciones están directamente relacionadas a cómo nos sentimos. Liz Fosslien y Mollie West Duffy en su libro No Hard Feelings, explican que reconocer y manejar nuestras emociones nos hace mejores en el trabajo. Eso significa que en lugar de intentar suprimir los sentimientos en el entorno laboral, debemos saber cómo expresar lo que sentimos de una manera que nos beneficie al equipo y a nosotros. Manejar las emociones no solo permite crear un ambiente de trabajo óptimo, también es importante al momento de tomar decisiones porque nos permite ser más conscientes y objetivos.


Por otra parte, crear un ambiente de trabajo en el que todos se sientan bien y se preste atención a las emociones de las personas, permite que ellas estén motivadas y a su vez que sean más creativas. Los sentimientos positivos amplían la mente, mientras que los negativos generan bloqueos. Las personas creativas se caracterizan por la forma de adaptarse a distintas situaciones y saber manejar estados como la euforia, inspiración, calma y concentración en función de una tarea.


Al momento de trabajar en equipo o realizar alguna labor las personas también necesitan saber cómo lidiar con sus emociones, es importante apoyarlas para que aprendan a manejar esos sentimientos que pueden ser negativos o positivos. Identificar nuestras emociones es un primer paso para tratarlas de manera efectiva, pero es más difícil de lo que parece, muchos de nosotros luchamos para saber qué estamos sintiendo exactamente y a menudo lo que pensamos no es lo más preciso. Hay varias razones por las que esto es tan difícil: hemos sido socialmente educados para creer que las emociones fuertes deben reprimirse, tenemos ciertas reglas culturales en contra de expresarlas o nunca hemos aprendido cómo describir nuestros sentimientos con precisión.


Comprender y manejar los sentimientos nos permite fortalecer la agilidad emocional, que es una capacidad fundamental que nos deja interactuar de manera más exitosa con nosotros mismos y el mundo. Estos son tres consejos para ser consciente de nuestros sentimientos:


Amplíe su vocabulario emocional


Si está sintiendo una emoción fuerte, tómese un momento para considerar cuál es exactamente. Una vez que la haya identificado, intente pensar en dos palabras más que la describan. Es posible que se sorprenda de la variedad de sus emociones o que haya descubierto una más profunda.


Considere la intensidad de la emoción


Por lo general definimos nuestras emociones de manera básica como enojado o estresado; cuando nuestros sentimientos son mucho menos extremos como molesto o impaciente. La propia autoevaluación es importante; establecer si estamos enojados o simplemente gruñones, tristes o consternados, eufóricos o complacidos. Al etiquetar las emociones, es recomendable clasificarlas en una escala del 1 al 10 y pensar ¿qué tan profundamente siento la emoción?, ¿qué tan grave es o qué tan fuerte?


Escribirlo


James Pennebaker investigador y psicólogo social señala que las personas que escriben sobre situaciones cargadas de emociones experimentan un bienestar físico y mental. Además, experimentos realizados por este especialista revelaron que con el tiempo, quienes escribieron sobre sus sentimientos, comenzaron a comprender lo que estos significaban. A ellos, el proceso de escritura les permitió obtener una nueva perspectiva de sus emociones y comprender sus implicaciones con mayor claridad.

Un ejercicio para reflexionar a través de la escritura es:

  1. Colocar una alarma que suene en 20 minutos.

  2. En un cuaderno o computador escriba sobre sus experiencias emocionales de la semana, el mes o el año pasado.

  3. No se preocupe por hacerlo perfecto o legible, déjese llevar por su mente.

  4. Al final, no es necesario que guarde el documento; el punto es que esos pensamientos ahora están fuera de usted, en la página.

Una vez que comprenda lo que está sintiendo, podrá abordar la situación y aprender mejor de esas emociones descritas para de esa forma tomar una decisión más clara o idear un plan para enfrentar el sentimiento. Las emociones también pueden afectar las decisiones, por eso es importante hacer una lista de verificación para ayudar a analizar los sentimientos relevantes al tomar determinaciones importantes.

Pasos para hacer una lista de verificación

  1. Escriba sus opciones: piense ¿cuáles son las posibles decisiones que podría tomar?

  2. Identifique todo lo que siente: miedo, frustración, vacilación, etc.

  3. Determine las emociones irrelevantes: es posible que se sienta cansado porque aún no ha hecho una pausa activa, pero esa es una emoción que no es relevante para su decisión.

  4. Vincule las emociones relevantes con opciones específicas.

  5. Pregunte qué, no por qué: a menudo, las personas preguntan por qué se sienten de cierta manera, pero la pregunta más fácil de hacer es qué. Estoy emocionado, ¿qué me emociona?

  6. Tome una decisión: ahora que ha identificado las emociones relevantes y las ha utilizado para informar su elección, haga efectiva su decisión.

Este proceso es funcional porque en lugar de reprimir las emociones, se da cuenta de qué sentimientos son útiles en cada situación y aprovecha lo que le están expresando. Ahí es cuando puede elegir la decisión más racional y razonable.

La forma en que expresamos nuestras emociones varía de una persona a otra, por eso es importante tener en cuenta que no existe una forma específica de expresión emocional; es diferente para todos y también depende de varios factores como la cultura, la industria y el entorno laboral de cada uno.

En el entorno laboral tanto los líderes como el equipo de trabajo necesitan expresar sus emociones, ya que permite conectarse con los demás y generar confianza; sin embargo, compartir demasiadas emociones en un momento inadecuado puede poner en duda la credibilidad, así que es importante encontrar la situación adecuada. Un buen mecanismo para conseguirlo es la vulnerabilidad selectiva, la cual significa hacer una pausa para decidir qué emociones compartir. Una pregunta que se debe hacer es: ¿cómo me sentiría si la persona con la que estoy hablando compartiera esto conmigo en este momento?

Agilidad emocional

Las personas eficaces no tratan de reprimir sus experiencias y emociones, en cambio, se acercan a ellas de una manera consciente; esta actitud es definida como agilidad emocional. Esta capacidad de gestionar los pensamientos y sentimientos propios es esencial para el éxito, ya que puede ayudar a aliviar el estrés, reducir los errores, ser más innovador y mejorar el desempeño laboral. Cuatro prácticas para desarrollar esta importante habilidad son:

  1. Reconozca sus patrones: el primer paso para desarrollar la agilidad emocional es darse cuenta de cuándo ha quedado atrapado por sus pensamientos y sentimientos. Debe notar que está atascado antes de poder iniciar el cambio.

  2. Etiquete sus pensamientos y emociones: cuando está estancado, la atención que le da a sus pensamientos y sentimientos bloquea su mente y no deja espacio para examinarlos. Una estrategia que puede ayudarlo a considerar su situación de manera más objetiva es el simple acto de identificar sus emociones.

  3. Aceptar los pensamientos y emociones: lo opuesto al control es la aceptación, Es importante no actuar sobre cada pensamiento o sentimiento negativo, sino responder a sus ideas y emociones con una actitud abierta, prestando atención y experimentando.

  4. Actuar: cuando conoce sus pensamientos y emociones, usted amplía sus opciones y puede actuar.

En conclusión la razón no está desligada de la emoción, los seres humanos somos seres de sentimientos y todo el tiempo estamos sintiendo, ya sea algo positivo o negativo. Esas emociones no están exentas de aparecer en las jornadas laborales o en los entornos profesionales; por eso es importante reconocer que identificar los sentimientos y manejarlos permite que las personas sean más conscientes, tengan empatía y tomen mejores decisiones.

El éxito organizacional también está ligado a las emociones; la creatividad y el compromiso es una realidad cuando el equipo de trabajo se siente bien, acompañado y cómodo en su entorno laboral.

Fuentes de información: